
viernes, 4 de febrero de 2011
lunes, 11 de octubre de 2010
El cáncer se cuela en la tele

Las dos noticias más comentadas de las últimas semanas en el ámbito de la televisión estadounidense corren paralelas, aunque su dimensión -lamentablemente- sea muy distinta. En primer lugar, el canal Starz anunció que la estrella de su show más productivo, Espartaco, sangre y arena (en Canal +), Andy Whitfield, abandonaba la serie por culpa de un cáncer muy agresivo que parecía haber superado pero que le ha atacado de nuevo, obligándole a centrarse en el tratamiento y forzando su retirada. La noticia causó consternación en la profesión, especialmente porque Whitfield era el corazón y el alma de Espartaco que ahora ve amenazada su continuidad, y que con su esfuerzo había conseguido -por fin- hacerse un hueco en la masificada parrilla estadounidense (y por ende en el resto del mundo).
Al mismo tiempo, otro canal, Showtime conseguía la audiencia más elevada de su historia gracias al estreno de The big C , una serie sobre el cáncer, que además es capaz de disfrazarse de comedia sin que el espectador se sienta incomodo. "Creo que, de alguna forma, es una manera de sobrevivir. Cuando el ser humano se ve puesto a prueba hasta ese punto, cuando te sientes amenazado, cuando sientes miedo, es entonces cuando el humor llega y se convierte en un auténtico salvador" decía recientemente a la CBS la magnífica protagonista de la serie, la actriz Laura Linney (Mystic River, John Adams).
miércoles, 28 de julio de 2010
El equipo de Barbacid abre una nueva vía contra el cáncer de pulmón

La cuarta parte de los cánceres de pulmón se deben a un oncogén (gen mutado que causa cáncer) llamado K-ras. Los intentos de dirigir fármacos contra esa diana han sido frustrantes, pero el equipo de Mariano Barbacid en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en Madrid, ha encontrado otra forma inesperada de matar a esas mismas células de forma muy selectiva. La investigación en ratones conducirá directamente a un ensayo clínico, tal vez el año que viene.
viernes, 9 de enero de 2009
miércoles, 19 de noviembre de 2008
España, entre los nueve países que secuenciarán el genoma de los 50 cánceres más frecuentes
El secretario de Estado de Investigación asegura que con este proyecto se entra "en el G-9 de la ciencia
El secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez Alonso, ha declarado hoy que con la participación de España como socio fundador del Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer (ICGC, en sus siglas en inglés), que pretende identificar en cinco años las alteraciones genómicas de los 50 tipos de cáncer más comunes, "se ha logrado la presencia en el G-9 de la ciencia". España se propone secuenciar en 2013 el mapa genético de la leucemia linfocítica crónica (la más común entre los adultos de los países occidentales). A ello se dedicarán 1.600 científicos.
El proyecto, que en España será desarrollado por el doctor Elías Campo, del hospital Cliníc de Barcelona, supondrá una inversión de 15 millones de euros. También forman parte del consorcio, Canadá, que estudiará el cáncer de páncreas; Francia que analizará los subtipos de hígado y mama; India, que analizará el cáncer de boca; Japón, que centrará su investigación en el subtipo de hígado; Reino Unido, que ha seleccionado varios subtipos de mama, y Australia, que aún no ha publicado el tipo a analizar. Además, Estados Unidos cooperará con el ICGC a través del proyecto The Cancer GenomeAtlas (TCGA), una iniciativa dirigida a explorar las bases genéticas de tres tipos de cáncer en cerebro (glioblastoma multiforme), pulmón (carcinoma escamoso) y útero (adenocarcinoma seroso).
Dada la gran complejidad del ADN individual, cada país deberá secuenciar al menos 500 muestras de cada tipo de cáncer en estudio, "lo que supone un proyecto del orden de 25.000 veces más complicado que fue la secuenciación del genoma humano".
Dentro de cinco años, cada país deberá publicar las primeras conclusiones de manera gratuita y on line, lo que "permitirá una información directa e inmediata sobre los otros 49 tipos de cánceres que los demás grupos participantes en el consorcio están obteniendo".
jueves, 13 de noviembre de 2008
Robert Muller se morirá en unas siete semanas... pero sigue entrenando
El portero de la selección alemana de hockey hielo se muere y él lo sabe. Quiere que sea sobre unas cuchillas
Muller está ofreciendo una auténtica lección de coraje
Su historia es de las que revuelven las tripas y humedece el lagrimal de los ojos. Llega a lo más profundo del corazón. Robert Muller, portero de la selección alemana de hockey hielo, sabe que va a morir. Apenas le quedan siete semanas de vida. Ya se lo han comunicado los médicos. A sus 28 años, fue sometido a una segunda operación para tratar de arrancarle un tumor de su cabeza, pero no hay nada que hacer. La enfermedad es irreversible. A pesar de la terrible noticia, a Muller aún le quedan ganas de vivir y se entrena a diario. Quiere defender la meta de su equipo, los Kolner Haie... mientras le quede un soplo de vida.
La noticia ha conmocionado a sus compatriotas, informó ayer la agencia DPA. Todo empezó con unos mareos en noviembre de 2006, que le obligaron a abandonar la Copa de Alemania que se disputaba en Hannover. Le hicieron todo tipo de pruebas. Los estudios confirmaron la existencia de un tumor maligno en la cabeza, que le fue extirpado parcialmente. Después llegaron las tortuosas sesiones de quimioterapia, la radioterapia... Casi tres meses después, el arquero volvió a calzarse las cuchillas. Parecía un milagro.
En la temporada pasada fue uno de los artífices del subcampeonato para su equipo y también participó en el Mundial de Canadá. En esas fechas, se declaró muy afortunado. Muller sabía que la media de supervivencia de este tipo de tumores no pasa del año y sólo un tres por ciento resisten cinco, explicó Wolfgang Wick, el oncólogo de la clínica universitaria de Heidelberg.
El nuevo golpe llegó el pasado mes de agosto, cuando en un control rutinario los médicos detectaron que el tumor había vuelto a salir. Esta vez era más grande que antes, presionaba los vasos sanguíneos... Se le practicó una nueva intervención, pero fue imposible extirpar todo el tumor. Desde entonces, Muller tiene la certeza de que no hay nada que hacer, que su vida se apaga rápidamente porque el glioblastoma que tiene en su cerebro, de cuarto grado, es especialmente agresivo.
El deportista, casado y padre de dos hijos, no quiere hablar de su enfermedad. Prefiere centrarse en su familia y en la pasión de toda su vida, el hockey hielo: “Deseo jugar por méritos propios “y no por lástima”, explicó. “No tengo dolores de cabeza y me siento bien; sencillamente, tengo que vivir con el tumor. Sólo me queda ser positivo lo poco que me queda de existencia; nada cambiará la situación. No necesito compasión...”, dijo.
COPIADO DEL DIARIO SPORT
lunes, 15 de septiembre de 2008
Éxito de una vacuna oncológica en ratones
Investigadores de la Wayne State University (EEUU) han probado con éxito en ratones una vacuna para el cáncer de mama HER2 positivo. Cuando en la superficie de las células malignas aparece la proteína HER2 -algo que sucede aproximadamente en uno de cada cinco casos-, se acelera el proceso canceroso, por lo que se trata de un factor de mal pronóstico para este tipo de tumor. Aunque existen varios fármacos que bloquean la acción de esa proteína, algunos pacientes desarrollan resistencia a estos tratamientos y acaban apareciendo metástasis incurables.
El hallazgo -publicado hoy en Cancer Research- consiste en una vacuna hecha a base de ADN desnudo de la propia proteína y un estimulante del sistema inmunológico, que se inserta en una bacteria inerte.
Los investigadores enviaron -a través de impulsos eléctricos- la vacuna a los músculos de las extremidades de los ratones protagonistas del experimento. En esta parte del cuerpo, la vacuna produjo una elevada cantidad de receptores de HER2 que activaron tanto los anticuerpos como las células T del sistema inmune. Este no suele responder a la proteína cuando está en la superficie celular, pero no duda en atacarla si una avalancha de receptores avisa al cuerpo de que se está produciendo una invasión.
En el experimento también se suprimió la actividad de las células T reguladoras, que se encargan de evitar que el cuerpo reaccione de forma exagerada ante una infección. Según sus resultados, la vacuna fue eficaz y, cuando se implantó a los ratones el tumor de mama HER2 positivo, el cáncer fue erradicado por el sistema inmune.
(articulo del diario "Público")
martes, 1 de julio de 2008
¿Demasiado Wifi?
¿Demasiado Wifi?
Los grupos ecologistas piden el regreso de los cables como forma de prevenir problemas de salud
LUIS PABLO BEAUREGARD - Madrid - 01/07/2008
Nadie las ve, las oye, ni las siente. Están, sin embargo, alrededor de nosotros durante todo el día. Ya sea en las escuelas, en los edificios públicos, en el trabajo y hasta al aire libre las ondas electromagnéticas son parte de nuestras vidas. Con la polémica, aún sin zanjar, de si las radiaciones producidas por las antenas y los móviles son perjudiciales para la salud, el Wifi (Wireless fidelity) entra en escena, acompañado de una popularidad creciente.
La comodidad de vivir sin cables ha hecho que este sistema de transmisión de datos de forma inalámbrica tenga una estupenda acogida. Para muchos volver al cableado es ya impensable. No obstante, algunas asociaciones piden el retorno del alambre de fibra óptica o el coaxial para evitar riesgos para la salud, argumentando que una exposición "residencial y continua" puede ocasionar estrés, dolores de cabeza, insomnio, falta de concentración y pérdida de memoria, nauseas, taquicardia y, en algunos casos, hasta cáncer.
"Es necesario que se tomen algunas precauciones para evitar riesgos a largo plazo", asegura Pedro Belmonte, de Ecologistas en Acción. En la publicación de la asociación, El Ecologista, se ha propuesto una moratoria a la instalación de estos dispositivos en "centros de enseñanza, bibliotecas públicas, universidades y edificios públicos", hasta determinar el riesgo de una tecnología de la que poco se ha publicado y que se encuentra en desarrollo.
Riesgos para la salud
Las radiaciones que emiten las antenas de los dispositivos wifi son "menores a las que produce un móvil, pero más constantes", asegura Belmonte. Este tipo de ondas electromagnéticas son "no ionizantes", lo que significa, según la doctora Mercedes Martínez Búrdalo, del Instituto de Física Aplicada, que "no producen efectos inmediatos ni dañinos", al contrario de las radiaciones "ionizantes" (rayos X y gama).
El médico José Luis Bardasano, director de Especialidades Médicas en la Universidad de Alcalá de Henares, no coincide con la científica del CSIC. "Lo mismo pasó con el tabaco. No podemos esperar 50 años para determinar finalmente que sí son nocivas", asegura el también presidente de la Fundación Europea de Electromagnetismo y Ciencias de la Salud.
De acuerdo con el doctor Bardasano, este tipo de ondas son perniciosas "porque afectan los ritmos biológicos", ocasionando que el cerebro reduzca la producción de melatonina, una sustancia antienvejecimiento que, entre otras funciones, es anticancerígena. "La consecuencia", dice el catedrático, "es la aparición de insomnio, la fatiga crónica, y hasta cáncer en personas con predisposición".
La doctora Martínez replica señalando que esto "no está demostrado", y recuerda que España ha adoptado las recomendaciones europeas de los límites de radiación permitida. "Estos dispositivos cumplen con estas medidas, por lo que no hay riesgo de ningún tipo", señala.
El Bioninitiative Report, un informe sobre campos electromagnéticos y radiaciones realizado por 14 científicos internacionales, pide que se revisen los límites permitidos de radiación, impuestos por la Comisión Internacional para la Protección de las Radiaciones No-ionizantes (ICNIRP, por sus siglas en inglés). El grupo de expertos señala que los límites vigentes establecidos ya no satisfacen las necesidades de seguridad, por lo que la salud pública está en riesgo.
Sobre el Wifi y el WLAN, el documento señala que "no es posible afirmar" que la exposición a estas ondas sea perjudicial para la salud, aunque se necesitan hacer más investigaciones, puntualiza. El extenso texto, de más de 600 páginas, pide asumir "el principio de precaución", hasta poder descartar del todo una amenaza a la salud pública.
Los expertos coinciden en este punto cuando se trata de la exposición de los niños a estas tecnologías. "Con ellos siempre se deja una excepcionalidad", dice Martínez. "No se conocen todas las fases del desarrollo cerebral de los menores", dice la científica. Los tres piden "precaución" y reducir la exposición de los niños a la mínima posible.
Algunos países ya han comenzado aplicar moratorias en la instalación de antenas de conexión inalámbricas. En noviembre del año pasado, la Dirección de Asuntos Culturales de París frenó la instalación de Wifi en bibliotecas y museos hasta haber constatado sus supuestos efectos en la salud. En Alemania, el Ministerio de Medio Ambiente recomendaba a las escuelas y centros de enseñanza evitar los sistemas inalámbricos y decantarse por los cables como medida de precaución. En Italia, Suiza, Austria y Rusia, se han producido determinaciones similares.
jueves, 19 de junio de 2008
Saber la verdad ayuda a morir

Articulo de elpais.com Jueves, 19/6/2008
California obliga a los médicos a informar - En España, la familia juega un gran papel, pero a veces quiere secuestrar datos que son del enfermo
Cuenta la leyenda que días antes de morir, la actriz Marlene Dietrich tuvo un encuentro con un sacerdote al que un amigo suyo coló en su casa con la esperanza de salvarla del infierno. Pero ella, en su lecho de muerte, y con la fuerte personalidad que siempre la caracterizó, al verle, le echó sin contemplaciones: "Largo. ¿De qué voy a hablar yo con usted? ¡Tengo una reunión inminente con su jefe!". Dietrich murió sin sobresaltos por una insuficiencia renal pocos días después. Pareció presentir su muerte: se metió en la cama y llegó incluso a llamar a varios amigos para despedirse días antes de fallecer en 1992.Sin embargo, para quienes padecen una enfermedad terminal, irse de este mundo no parece tan sencillo como lo fue para Dietrich. Entre otras cosas porque en ocasiones, ni siquiera ellos saben que están realmente a un paso de la muerte y otras porque los médicos no ponen sobre la mesa todas las opciones médicas que un paciente puede tener para enfrentarse a sus últimos días. De ahí que a veces la muerte llegue acompañada de sufrimiento innecesario.
"Muchos enfermos transcurren sus últimos días en una completa agonía simplemente por falta de información esencial. Por eso los médicos deberían estar obligados a hablar con claridad con sus pacientes y a informarles de cuáles son sus opciones de cara a la muerte", en palabras de Barbara Coombs Lee, responsable de la asociación Compassión and Choices (Compasión y Opciones). Este grupo ha apoyado con vigor una ley aprobada en mayo por el Congreso de California y que aún tiene que conseguir el visto bueno del Senado de ese Estado, que obligará a los médicos californianos a explicar sin tapujos a sus enfermos su estado de salud y sus alternativas cuando se lo soliciten. El problema es que hasta ahora, algunos médicos deciden por su cuenta ocultar una verdad que tal vez el enfermo preferiría saber.
En España, un país en el que durante muchos años las familias y los especialistas han esquivado las malas noticias, la ley de la Autonomía del Paciente de 2002 contempla que todo enfermo tiene derecho a estar informado y a tomar decisiones autónomas. Es decir, que es él quien decide si quiere que el doctor le comunique su pronóstico o no. "Existe el derecho a saber, pero también a no saber. Un paciente puede desear saberlo para despedirse, arreglar asuntos prácticos, pero también puede querer ignorarlo porque es incapaz de convivir con una realidad amenazante y de estar sereno durante lo que le quede de vida", explica Javier Barbero, psicólogo adjunto del Servicio de Hepatología del Hospital Universitario de La Paz.
De entrada, mirar a la muerte a los ojos no resulta fácil. Continúa siendo un tabú y, por su experiencia con enfermos de cáncer, Josep Porta explica que en España, "entre un 45% y un 65% de los pacientes pregunta abiertamente si va a morir". Es decir, que cerca de la mitad nunca pregunta de buenas a primeras. "Eso no significa que no lo sepan o lo sospechen. Una cosa es saberlo, y otra querer hablar de ello", afirma Porta.
Los oncólogos y los psicólogos aplican una serie de protocolos que adaptan la información a la realidad de cada enfermo. "Si el paciente te pregunta si tiene curación, la respuesta es: su enfermedad es tratable, pero no curable. Es una manera de decirlo menos dolorosa. Pero cuando no pregunta, entonces le incitas tú mismo diciéndole si tiene alguna duda", explica Francisco Gil, coordinador del servicio de psiconcología del ICO. El camino no es sencillo. "Muchos pacientes te dicen: a mí no me importa el pronóstico, lo que quiero saber es si voy a sufrir o no, es decir, que sólo quieren que les expliques las opciones de tratamiento", explica Gil. Otros, tras conocer su situación, prefieren no hablar más del tema. "La muerte es como el sol, no puedes estar mirándolo permanentemente, sabes que está ahí, iluminando el final de tu vida, pero no puedes estar mirándola continuamente", explica Barbero. (....)
Otro estudio, presentado a principios de mes durante el último congreso de la Asociación Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO) en Chicago, realizado por médicos del Massey Cancer Center con 603 pacientes, indica que sólo el 37% de ellos había sido informado por su especialista. El estudio revela que muchos de los que sí recibieron información renunciaron a cuidados intensivos. Entre los que no la recibieron, el 20% prolongó la quimioterapia hasta una semana antes de morir. Quienes por falta de conocimiento optan por seguir adelante con tratamientos que no les van a curar, no sólo se debilitan aún más, sino que pierden tiempo precioso que podrían aprovechar. "Si esta es la situación significa que tenemos mucho trabajo por delante", señaló durante el congreso la oncóloga Nancy Davidson, de la John Hopskins University.
En la raíz del problema está la percepción errónea entre algunos terapeutas de que hablar de muerte con un paciente lleva a la depresión. Sin embargo, los datos del mismo estudio revelan lo contrario: no están más deprimidos quienes saben con certeza cuánto tiempo de vida les queda que quienes no lo saben. Tampoco están más nerviosos. Sus miedos y ansiedades son los mismos.
Ahora bien, no se trata sólo de informar, sino de atender al proceso emocional de cada persona, porque si no se puede acabar quitando sentido al tiempo de vida que queda. "Nosotros siempre tenemos que dar sentido a la esperanza, aunque sin levantar falsas expectativas. Durante todo el proceso, la palabra va adquiriendo un nuevo sentido. La esperanza no sólo es vivir. Cuando a alguien se le diagnostica un cáncer, la esperanza se fija en la curación. Cuando ya no hay cura, la esperanza es que la enfermedad avance lentamente. Cuando avanza, la esperanza es minimizar el sufrimiento, y si continúa, entonces la esperanza es morir en paz", explica Porta.(...)
El trabajo con las familias también es importante. A diferencia de los países anglosajones, en España el núcleo familiar se involucra mucho en los cuidados del enfermo. Pero también es mucho más proteccionista y con frecuencia exigen al médico que esconda información al paciente, afirma Gil. "En nuestra sociedad, la familia es una oportunidad, pero también puede ser una barrera", añade Gil.
Para empezar, aunque el primero en conocer la situación debería ser el afectado, la realidad es que aún hoy, y pese a la ley, muchas veces son los familiares a quienes se les dice primero. "Tienen derecho a conocer la situación, pero eso no quiere decir que la información les pertenezca", opina Barbero.
El derecho a saber la verdad prima también aunque la familia pida a los médicos que le oculten la información al paciente. "En España, los primeros pacientes que rompieron con esto hace tiempo fueron los afectados por el sida, que a causa del estigma social de la enfermedad lucharon por ser ellos siempre los primeros en recibir el diagnóstico", añade Barbero.
El especialista también debe trabajar con los familiares. "Poco a poco se van dando cuenta que ocultar la realidad acaba trayendo más problemas que beneficios", añade. "Les decimos que al enfermo le explicaremos cuáles son las opciones terapéuticas y en qué consisten, y que si llega el momento en que nos pregunta sobre el pronóstico, vamos a tener que responderle siempre", dice Gil. También ocurre que a los más allegados no siempre se les da la noticia en las mejores condiciones. "A veces se cuida mucho la comunicación con el enfermo y, sin embargo, a las familias todavía se les comunica la noticia de forma brutal", concluye Porta.
viernes, 9 de mayo de 2008
LA VIDA Y LA MUERTE







El fotógrafo Walter Schels y la periodista Beate Lakotta, han preparado una exposición con los retratos que tomaron de 24 personas poco antes e inmediatamente después de que estas murieran. La exposición incluye las entrevistas realizadas a cada uno de ellos, en las que expresaban sus pensamientos y sentimientos ante la cercana e inevitable MUERTE.