¿Qué es CAPIO?
Es uno de los principales proveedores europeos de asistencia sanitaria, líder del mercado en Suecia y España, cuarto en el Reino Unido y segundo en Francia.
PERO.....

Las dos noticias más comentadas de las últimas semanas en el ámbito de la televisión estadounidense corren paralelas, aunque su dimensión -lamentablemente- sea muy distinta. En primer lugar, el canal Starz anunció que la estrella de su show más productivo, Espartaco, sangre y arena (en Canal +), Andy Whitfield, abandonaba la serie por culpa de un cáncer muy agresivo que parecía haber superado pero que le ha atacado de nuevo, obligándole a centrarse en el tratamiento y forzando su retirada. La noticia causó consternación en la profesión, especialmente porque Whitfield era el corazón y el alma de Espartaco que ahora ve amenazada su continuidad, y que con su esfuerzo había conseguido -por fin- hacerse un hueco en la masificada parrilla estadounidense (y por ende en el resto del mundo).
Al mismo tiempo, otro canal, Showtime conseguía la audiencia más elevada de su historia gracias al estreno de The big C , una serie sobre el cáncer, que además es capaz de disfrazarse de comedia sin que el espectador se sienta incomodo. "Creo que, de alguna forma, es una manera de sobrevivir. Cuando el ser humano se ve puesto a prueba hasta ese punto, cuando te sientes amenazado, cuando sientes miedo, es entonces cuando el humor llega y se convierte en un auténtico salvador" decía recientemente a la CBS la magnífica protagonista de la serie, la actriz Laura Linney (Mystic River, John Adams).

El secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez Alonso, ha declarado hoy que con la participación de España como socio fundador del Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer (ICGC, en sus siglas en inglés), que pretende identificar en cinco años las alteraciones genómicas de los 50 tipos de cáncer más comunes, "se ha logrado la presencia en el G-9 de la ciencia". España se propone secuenciar en 2013 el mapa genético de la leucemia linfocítica crónica (la más común entre los adultos de los países occidentales). A ello se dedicarán 1.600 científicos.
El proyecto, que en España será desarrollado por el doctor Elías Campo, del hospital Cliníc de Barcelona, supondrá una inversión de 15 millones de euros. También forman parte del consorcio, Canadá, que estudiará el cáncer de páncreas; Francia que analizará los subtipos de hígado y mama; India, que analizará el cáncer de boca; Japón, que centrará su investigación en el subtipo de hígado; Reino Unido, que ha seleccionado varios subtipos de mama, y Australia, que aún no ha publicado el tipo a analizar. Además, Estados Unidos cooperará con el ICGC a través del proyecto The Cancer GenomeAtlas (TCGA), una iniciativa dirigida a explorar las bases genéticas de tres tipos de cáncer en cerebro (glioblastoma multiforme), pulmón (carcinoma escamoso) y útero (adenocarcinoma seroso).
Dada la gran complejidad del ADN individual, cada país deberá secuenciar al menos 500 muestras de cada tipo de cáncer en estudio, "lo que supone un proyecto del orden de 25.000 veces más complicado que fue la secuenciación del genoma humano".
Dentro de cinco años, cada país deberá publicar las primeras conclusiones de manera gratuita y on line, lo que "permitirá una información directa e inmediata sobre los otros 49 tipos de cánceres que los demás grupos participantes en el consorcio están obteniendo".
Muller está ofreciendo una auténtica lección de coraje
Su historia es de las que revuelven las tripas y humedece el lagrimal de los ojos. Llega a lo más profundo del corazón. Robert Muller, portero de la selección alemana de hockey hielo, sabe que va a morir. Apenas le quedan siete semanas de vida. Ya se lo han comunicado los médicos. A sus 28 años, fue sometido a una segunda operación para tratar de arrancarle un tumor de su cabeza, pero no hay nada que hacer. La enfermedad es irreversible. A pesar de la terrible noticia, a Muller aún le quedan ganas de vivir y se entrena a diario. Quiere defender la meta de su equipo, los Kolner Haie... mientras le quede un soplo de vida.
La noticia ha conmocionado a sus compatriotas, informó ayer la agencia DPA. Todo empezó con unos mareos en noviembre de 2006, que le obligaron a abandonar la Copa de Alemania que se disputaba en Hannover. Le hicieron todo tipo de pruebas. Los estudios confirmaron la existencia de un tumor maligno en la cabeza, que le fue extirpado parcialmente. Después llegaron las tortuosas sesiones de quimioterapia, la radioterapia... Casi tres meses después, el arquero volvió a calzarse las cuchillas. Parecía un milagro.
En la temporada pasada fue uno de los artífices del subcampeonato para su equipo y también participó en el Mundial de Canadá. En esas fechas, se declaró muy afortunado. Muller sabía que la media de supervivencia de este tipo de tumores no pasa del año y sólo un tres por ciento resisten cinco, explicó Wolfgang Wick, el oncólogo de la clínica universitaria de Heidelberg.
El nuevo golpe llegó el pasado mes de agosto, cuando en un control rutinario los médicos detectaron que el tumor había vuelto a salir. Esta vez era más grande que antes, presionaba los vasos sanguíneos... Se le practicó una nueva intervención, pero fue imposible extirpar todo el tumor. Desde entonces, Muller tiene la certeza de que no hay nada que hacer, que su vida se apaga rápidamente porque el glioblastoma que tiene en su cerebro, de cuarto grado, es especialmente agresivo.
El deportista, casado y padre de dos hijos, no quiere hablar de su enfermedad. Prefiere centrarse en su familia y en la pasión de toda su vida, el hockey hielo: “Deseo jugar por méritos propios “y no por lástima”, explicó. “No tengo dolores de cabeza y me siento bien; sencillamente, tengo que vivir con el tumor. Sólo me queda ser positivo lo poco que me queda de existencia; nada cambiará la situación. No necesito compasión...”, dijo.
COPIADO DEL DIARIO SPORT
Investigadores de la Wayne State University (EEUU) han probado con éxito en ratones una vacuna para el cáncer de mama HER2 positivo. Cuando en la superficie de las células malignas aparece la proteína HER2 -algo que sucede aproximadamente en uno de cada cinco casos-, se acelera el proceso canceroso, por lo que se trata de un factor de mal pronóstico para este tipo de tumor. Aunque existen varios fármacos que bloquean la acción de esa proteína, algunos pacientes desarrollan resistencia a estos tratamientos y acaban apareciendo metástasis incurables.
El hallazgo -publicado hoy en Cancer Research- consiste en una vacuna hecha a base de ADN desnudo de la propia proteína y un estimulante del sistema inmunológico, que se inserta en una bacteria inerte.
Los investigadores enviaron -a través de impulsos eléctricos- la vacuna a los músculos de las extremidades de los ratones protagonistas del experimento. En esta parte del cuerpo, la vacuna produjo una elevada cantidad de receptores de HER2 que activaron tanto los anticuerpos como las células T del sistema inmune. Este no suele responder a la proteína cuando está en la superficie celular, pero no duda en atacarla si una avalancha de receptores avisa al cuerpo de que se está produciendo una invasión.
En el experimento también se suprimió la actividad de las células T reguladoras, que se encargan de evitar que el cuerpo reaccione de forma exagerada ante una infección. Según sus resultados, la vacuna fue eficaz y, cuando se implantó a los ratones el tumor de mama HER2 positivo, el cáncer fue erradicado por el sistema inmune.
(articulo del diario "Público")